“Quien necesita acciones cuando tienes palabras.” frase inmortalizada desde la garganta carrasposa de Kurt Cobain, es el mantra aparente de la interminable lista de políticos que buscan o sostienen cargos públicos. Ansiosos de vendernos con la lengua, lo que su carácter no posee y sus acciones no reflejan. De proselitistas a funcionarios hay una sola diferencia distinguible: Pasan de mentir sobre lo que van a hacer, a convencernos por cuatro años que no son mentiras que lo están haciendo.
La reducción de la pobreza es uno de las invenciones recurrentes, es la que va fija, como Wilson, en la alineación, junto con acabar con la violencia, corrupción, injusticia, etc. Apelan a nuestro anhelo, un tanto inocente, que nos la dejen de poner, o por lo menos no tan seguido.
El mayoritariamente exiliado para algunos, huido para otros, Gobierno de la Gente en un momento afirmó haber reducido la pobreza en diez por ciento. A menos que hayan muerto de hambre, fatiga o aburrimiento, era mentira, paja. Pero muchas cosas se pueden decir al librarse de las restricciones que conllevan la lógica, la razón y la realidad.
Este no es un ataque al depuesto o sucedido Mel Zelaya. Con seguridad puedo decir que se va a los penales con todos los demás. En lo mínimo fue igual de la riata que el resto, pero le puso emoción al asunto. Este punto me lo hicieron mis primos sampedranos, terriblemente molestos cuando sacaron al comandante vaquero del país el 28 de Junio, no por razones ideológicas, sino por los cinco meses de sublime entretenimiento perdidos.
Recuerdan cuando lanzo un ‘periódico’, como vehiculo oficial de la paja. Como reacción comprensible, para el, a que no lo trataban bien en los diarios cuando escribían cosas tan ridículas como que improvisaba y no tenía plan. Él tenía un plan, buscar cada día maneras nuevas y emocionantes de solucionar problemas serios, de formas divertidas y sin sentido.
Traté en una ocasión de leer el Poder Ciudadano y el Nacho de mi hermanita era lectura interesante en comparación. Si Fidel tuviese un periódico propagandístico de este calibre, habría un Walmart en Habana. ‘Mi mama me mima’ sobrepasó a cada uno de los dieciocho editoriales sobre algo llamado el ‘hoy no circula’, que yo esperaba tuviera algo que ver con el periódico en si mismo y no entendía porque no nos uníamos como nación para que el Poder Ciudadano dejara de circular. Al final tristemente, me di cuenta que no tenia ninguna relación con el periódico y era una moción para que agarremos taxi directo una vez a la semana, o algo así. Problema serio, solución divertida.
Lo de la propaganda descarada se perdona, no es nada nuevo, pero lo de atrofiantemente aburrido e insulso no. Permítanme dirigirme al Ex-editor del Poder Ciudadano, con una critica constructiva:
‘Leer su periódico mediocre es el tipo de tortura que debieron reservar para mareros y árbitros mexicanos que anulan goles, no pitan penales y usan demasiada Nutrine en el pelo, si a vos, Chiquidracula. Éstas son algunas de la cosas que preferiría hacer antes de estar sujeto a leer cualquier palabra escrita con que este usted asociado: Matricula de la Autónoma antes de Internet, crack, escuchar un CD de Ricky Martin o Arjona, fila en un banco donde hay ocho ventanillas y dos cajeras, ir a ‘bañar’ a Cedeño, empezar una riña con Nasralla (nada personal contra “Cacho” Zepeda o los jugadores del España), ver los siete postes de Honduras-Trinidad Tobago de nuevo, ver películas dobladas al español o buscar parqueo el 23 de diciembre en un Mall. En síntesis, el único uso que pude concebir para esa publicación fue envolver un mango verde. Maduró rápido, no todo es malo.’
Se fue Mel y tomo posesión Pepe .Termino el grueso de la funesta campaña política, de candidatos de todos colores haciendo su nombre más accesible como si los diminutivos, los sobrenombres y los colores fosforescentes, pudiesen hacer las mentiras más digeribles. Vinieron extranjeros, con grupos foco y encuestas a definir el mensaje del candidato, eufemismo de paja. Asegurándose que lo repitiera incansable, siempre y cuando encuestara bien. Éste no es un negocio de integridad o de ideales, es de qué chicle se pega en la pared, esta vez no promocionaron la pena de muerte, ese no se pegó. Fue colorida e interesante como siempre, llena de vallas, cerros pintados, banderitas de plástico, páginas full color y anuncios televisivos cortesía del dadivoso presupuesto de la patria.
Quizás no se trata de Mel , Pepe o Michelleti . Quizás no se trata solo de escoger nuestro veneno en las urnas. Quizás no es la corrupción la tragedia más grande, sino que nuestra mente haya sido condicionada para ser victimas apacibles y nos reconforta que solo presenciamos la injusticia, no la creamos. Izquierda, derecha o lo que sea, gritamos incansables en un cuarto oscuro que no hay luz. Quizás dejemos de gritar, un instante, y encendamos un fosforito.
Monday, February 8, 2010
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